Psicología y Astrología

El terapeuta que toma como guía la carta natal de su paciente, leerá una serie de pautas arquetípicas o creencias que serán el material mismo de la psicoterapia. Así como el psicoanalista trabaja deconstruyendo las identificaciones con las cuales llega el analizante, (yo soy así, yo soy asá) el terapeuta que toma en cuenta a la astrología, trabajará para que estas creencias no se cristalicen en modo tal que cierren los caminos del consultante. 

Contrariamente a la psicología tradicional, la cual adhiere a la teoría del sujeto como tábula rasa, la psicología con orientación astrológica postula que la carta natal no define lo que somos ni lo que seremos, en cambio nos habla de aquello con lo cual habremos de lidiar. Este es el enfoque con el cual los psicólogos con orientación astrológica trabajamos.

La Carta Natal nos da información acerca de lo que podemos denominar pautas arquetípicas. Estas pautas son una especie de supuestos o creencias que todos traemos acerca de nosotros mismos o acerca de lo que la vida es en general. Sin embargo, la forma en la cual enfrentaremos el laberinto que la vida nos presenta, no dependerá del mapa natal en sí mismo sino de cómo cada uno se las arreglará para sortear esas pruebas. Por ejemplo, allí donde se encuentre el planeta Saturno (casa, signo y los aspectos que de éste  deriven, así como los otros planetas que sean involucrados por dichos aspectos) encontraremos sensación de inadecuación, miedos e inseguridades; sabremos en qué temas habremos de trabajar duro y durante tiempo prolongado. No obstante, si lo haremos o no, o cuanto lograremos en este trabajo duro y duradero no lo responderá la carta natal misma.

Las pautas arquetípicas

Los arquetipos son funciones universales pero se conjugan en cada carta natal de una manera singular creando lo que denominamos pautas arquetípicas. Por ejemplo, la Luna es una función universal que responde a la madre, a lo materno, a las emociones y a la satisfacción de las necesidades básicas (aunque no únicamente). Cuando La Luna se conjuga en un signo determinado, está emplazada en una casa determinada y recibiendo aspectos de tal o cual naturaleza, se crea una pauta arquetípica singular, que no sólo depende de nuestra predisposición innata sino también de la experiencia personal.

El terapeuta que toma como guía la carta natal de su paciente, leerá una serie de pautas arquetípicas o creencias que serán el material mismo de la psicoterapia. Así como el psicoanalista trabaja deconstruyendo las identificaciones con las cuales llega el analizante, (yo soy así, yo soy asá) el terapeuta que toma en cuenta a la astrología trabajará para que estas creencias no se cristalicen en modo tal que cierren los caminos del consultante. Por ejemplo, una forma de salir del atolladero que implica permanecer estancado en enunciados negativos del tipo “En mis relaciones (Venus) tendré siempre problemas (Saturno)”, es pensar cual sería la premisa si los dos planetas estuviesen ligados por un aspecto armonioso. Un trígono entre Venus y Saturno nos daría  algunas pautas sobre como manejarse cuando estos dos astros se hallan en cuadratura. Si creemos que todos los hombres son malos, que no nos podemos fiar de ellos porque sólo nos hacen sufrir, eso es lo que encontraremos y atraeremos. Esto es así por la ley de atracción; se trata de la profecía auto-cumplida.

Además, el terapeuta que utiliza de faro o brújula a la astrología, tendrá en ella un diagnóstico de base del sujeto y la actualización permanente del diagnóstico a través de todas las técnicas temporales que maneja la astrología: revoluciones solares, tránsitos y progresiones.

El sistema de defensas

El balance de los elementos que se encuentra en determinada configuracíon astrológica da como consecuencia un sistema de defensas, los mecanismos de defensa de los cuales habló Anna Freud. El primero que estudió la cuestión de la defensa fue Sigmund Freud cuando descubrió la particularidad de los procesos defensivos en la histeria, en la neurosis obsesiva y en la paranoia. Alfred Adler, Melanie Klein y Anna Freud se ocuparon posteriormente de la cuestión.

Conocemos nuestro sistema de defensas biológico, como cuando  por ejemplo nos enfermamos, pero no estamos muy familiarizados con nuestro sistema de defensa psíquico. Entonces, ¿qué es una defensa psíquica? Según el diccionario de psicoanálisis un defensa es  el conjunto de operaciones cuya finalidad consiste en reducir o suprimir toda modificación susceptible de poner en peligro la integridad y la constancia del individuo biopsicológico. En la medida en que el YO se constituye como la instancia que encarna esta constancia y que busca mantenerla, puede ser descrito como lo que está en juego y el agente de estas operaciones.

El Yo es una instancia que Freud distingue del Ello (impulsos, instinto, pulsión) y del SuperYo (conciencia moral) en su segunda teoría del aparato psíquico. Si los intereses del Yo entran en conflicto con lo instintivo, el Yo buscará defenderse. Lo mismo, si entra en conflicto con las exigencias del SuperYo. Los mecanismos de defensa son múltiples y variados, se irán creando y diversificando a medida que el individuo atraviesa las diferentes fases de la líbido (fase oral, fase anal y fase fálica). Según la psicopatología de base de cada individuo, se expresarán los diferentes mecanismos de defensa en juego. El conflicto puede ser intrapsíquico o con el mundo externo. Cualquiera de los dos conflictos, desarrollará defensas.

Las defensas pueden ser agrupadas según las fases en la evolución de la libido. En cada una de las tres fases se constituyen mecanismos defensivos propios del fuego, de la tierra, del aire y del agua. A su vez cada signo en particular tiene sus específicos mecanismos defensivos. Nos defendemos de lo que nos interesa, de lo que más valoramos y necesitamos para nuestra subsistencia. Según cada horóscopo en particular se esperan tales o cuales mecanismos de defensa propios de cada elemento con mayor o menor acentuación. Sobre estas defensas podemos operar los terapeutas así como operamos sobre las pautas arquetípicas ya descriptas.

¿Por qué es necesario intervenir en la defensa?

La defensa es necesaria pero en ciertos casos se vuelve patológica y es aquí donde puede operar el terapeuta. Un mecanismo de defensa resulta patológico o inadecuado cuando su uso persistente conduce a un comportamiento inadaptado, de modo tal que la salud física y/o mental del individuo se ve afectada desfavorablemente al punto de crear sintomatología. Cuando actúan de tal modo que otras voces propias se acallan, o no logramos expresar la totalidad de nuestra personalidad, también se constituyen en dañinas para nuestra evolución. En conclusión; si los mecanismos de defensa actúan de modo de no poder resolver la situación que enfrentan, son repetitivos, exagerados, rígidos; estamos frente a un problema.

Un ejemplo clarificador

Imaginemos una carta natal con preponderancia del elemento agua (emociones, empatía, sensibilidad, etc) y con un ascendente en Aries (impulso, deseo, arrojo, valentía, etc) como único elemento en fuego. En el lenguaje astrológico, la generadora de mecanismos defensivos es la Luna, la cual reacciona según las memorias. Si tuviésemos una Luna en el signo de Cáncer en un horóscopo en donde primase el elemento agua, la actitud defensiva de esta luna estaría yendo a contramano del destino que habría de desarrollar un ascendente Aries. Si este ascendente fuese el único ingrediente del elemento fuego del horóscopo, la distancia entre la defensa y lo que pide el sistema en su totalidad se haría más grande. No se podría desarrollar la cualidad ariana si la defensa fuese canceriana, sería como intentar acelerar un automóvil frenado. Cuando nuestra  Luna se encuentra en Cáncer, lo que priman son las defensas orales. En la fase oral todo en el bebé gira en torno al alimento, al cobijo en los brazos de la madre; sin estos elementos el bebé moriría. La defensa gira en torno de la compañía y del alimento como necesarios para la supervivencia. Estas defensas en la edad adulta pueden dar como resultado la dependencia de un trabajo que nos de seguridad, el pertenecer a una gran madre que nos proteja, o una relación de la cual no nos podamos ir porque sentimos que sin ella estaríamos perdidos. El desarrollo de las cualidades arianas implica necesariamente desatender todas estas seguridades, para animarse a saltar al vacío arriesgándose a perder seguridades que resultan limitantes para la evolución del sujeto.

En conclusión

No estamos predestinados en forma fija ni tenemos un total libre albedrío, la visión de la astrología psicológica está en el medio de estos polos. Venimos al mundo con nuestro sello, según las palabras de Jung: ” Todo lo que nace en un determinado momento tiene las características de ese momento”. No obstante tal como lo postuló el mismo Carl Jung, a la postre de un proceso psicoterapéutico el sujeto podría transmutar sus condicionamientos “(…) Me parece que sería conveniente para la astrología que se diese cuenta de la existencia de la Psicología, sobre todo de la que estudia la personalidad y el inconsciente; estoy casi seguro de que se podría aprender algo de su método de interpretación simbólica. (…) Es la psicología del inconsciente la que se ocupa particularmente del simbolismo arquetípico”

En definitiva, de la evolución de cada individuo, de su trabajo interior, de su búsqueda espiritual,  dependerá si será la nota más alta de su carta la que pueda llegar a alcanzar.

Lic. Daniel Minetto

Psicoanalista / Astrólogo

Atención en Argentina y el resto del mundo

(1) Carl Jung